Archivo de la categoría: Retazos de un enviado especial

Ucrania, con perdón

Estándar

(*) Fragmento de un post escrito en Donestk el 23/06/2012, víspera del España-Francia de cuartos de final de la Euro de Polonia y Ucrania 2012.

España jugará contra Francia en una jaula de cristal. El Donbass Arena es el único estadio de Europa que tiene seis estrellas. Es todo un alarde al servicio de la estética y la propaganda, levantado en el corazón de la región industrial más áspera y deprimida de Ucrania.

463El Gobierno pretende proyectar al mundo la misma imagen que refleja el coliseo de Donestk sobre el lago que tiene justo delante: la de diamante que reluce en la noche. Lo que pasa es que, sacada a la luz, a la joya le faltan demasiadas aristas por pulir.

Cuando hace cinco años la UEFA dio por buena la candidatura del Este, Ucrania aún sonaba a revolución naranja pero, desde entonces, no ha parado de incorporar tics soviéticos. Viktor Yanukovich, nacido en esta región de Donbass, es presidente, oligarca y padrino. Y también es el padre Oleksandr, un dentista del montón que, según Forbes, amasa una fortuna de casi cien millones de euros, y no por lo bien que practica endodoncias.

Después del último pucherazo electoral , Yanukovich encarceló a la líder de la oposición. El delito de la ex primera ministra Yulia Timoshenko había sido firmar un acuerdo sobre gas con Putin que perjudicaba a uno de los principales socios 489del nuevo presidente. La condena de Timoshenko fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de un sector de la población, y también alarmó a algunos líderes occidentales que amagaron con boicotear la Euro en suelo ucranio. El propio Hollande dijo que no vendría. Veremos mañana. 

El primer ministro polaco Donald Tusk ha salido al quite, y ha proclamado solemnemente que “la Eurocopa  de 2012 se organiza para los aficionados al fútbol, no para unos políticos cuya presencia en los estadios es innecesaria”. Pues, ni eso.  Los tentáculos de la corrupción también han alcanzado a la competición, y los aficionados no están siendo ajenos al modus operandi nacional.

467Los hoteles han elevado el precio de sus habitaciones de forma sideral. Una noche en Kiev, de media, vale más de dos sueldos ucranios. Hasta Platini ha puesto el grito en el cielo. Parecen“bandidos y estafadores”, ha dicho. Lástima que el buen francés no haya considerado también desorbitados los precios de la entradas o el coste en tiempo y dinero que supone llegar hasta aquí. Por ejemplo, un español que haya presenciado la primera fase en Gdansk deberá tomar dos aviones, emplear un día y gastar una fortuna para animar en los cuartos de final en Donestk. Casi todos se han dado la vuelta. De hecho, si mañana hay mil camisetas rojas en la grada del Donbass Arena serán muchas.

***********************************************************

La única representación española en el palco del Donbass Arena de Donestk en los cuartos de final fue la del embajador en Ucrania.  Sin embargo, la foto con Casillas en la final de Kiev era más golosa que el hecho de mantener el boicot. Viajaron desde España el presidente Mariano Rajoy y el Príncipe Felipe, entre otros políticos de diferente rango y color.

Desde noviembre de 2013, miles de manifestantes piden en la plaza de la Independencia de Kiev que el presidente se aleje de la influencia del Kremlin. Su europeísmo no es sino una excusa más para protestar por las formas autoritarias de Yanukovich y sus oligarcas. El presidente ha respondido endureciendo las leyes represivas y, desde entonces, las protestas también se han radicalizado. Platini acabó muy contento con la organización de la Euro y no ha vuelto, que se sepa, a fijar su atención en Ucrania.

500

Anuncios

El cartero de Mandela

Estándar

(*) Fragmento de una entrada escrita en Ciudad del Cabo el 28/06/2010, víspera del España-Portugal de octavos de final del Mundial de Sudáfrica.

Cape Town es una enorme proa de gres zambullida en el mar que los portugueses bautizaron  como cabo de las Tormentas, primero; y de la Buena Esperanza, después.
Ni Bartlomeu Dias ni Vasco de Gama podían imaginar lo proféticas que resultarían siglos después aquellas denominaciones.
La punta imaginaria de esta proa multicolor es Robben Island, un pedazo de tierra circular que emerge del océano para dar testimonio de cómo el hombre puede sobrevivir al hombre.

En ese kilómetro de diámetro vivió encarcelado durante casi treinta años Nelson Mandela.  Él y los demás presos políticos del Congreso Nacional Africano sufrieron las consecuencias de querer ser negro y libre. “Esta es la isla y aquí es donde vas a morir”, escuchó Madiba a modo de bienvenida.
El metódico plan de torturas del apartheid incluía usar el suelo infecto como cama y la misma pileta para asearse, hacer sus necesidades y lavar la ropa. Los presos comían con las manos que las canteras habían desgarrado antes; muchos eran enterrados hasta la cabeza, otros morían ciegos. Algunos intentaron escapar, no porque esperaran alcanzar la costa, sino para que antes un oficial les pegara un tiro y acabara con su agonía.
Los activistas podían ver el litoral desde su infierno. Vivían a sólo media hora en barco pero en otro mundo. Eran torturados y despreciados. Su contacto con el exterior se reducía a una visita de media hora  al año o una carta de 120 palabras cada seis meses. “Me estoy secando como un desierto. Una carta tuya es como lluvia de Primavera”, le escribió Mandela a Winnie en octubre de 1976.
Pero Madiba se las ingenió para sortear aquellos límites. Fue capaz de escribir Long Way to Freedom escondiendo pequeños fragmentos de la obra entre los muros de la cárcel.
Mac Maharaj, de origen indio y preso político como él, se jugó la vida recopilándola en el presidio y distribuyéndola  por la ciudad una vez que fue liberado. Madiba nunca olvidó aquel gesto. Desde lo más profundo de su sentido del humor, lo nombró años más tarde ministro de transportes.

Mandela contrajo tuberculosis durante su internamiento en Robben Island. Todos los problemas pulmonares que sufre desde entonces son consecuencia de aquellos años.

Maharaj ahora es el portavoz del Gobierno sudafricano del presidente Jacob Zuma.

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religión. Si la gente ha aprendido a odiar, puede también aprender a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”

(Nelson Mandela)